Cómo reconvertir al «Grinch» de tu empresa

Cómo identificar y reconvertir trabajadores tóxicos y problemáticos en tu equipo.

Aunque suene fatal decirlo en voz alta, en todas las empresas hay un Grinch (o varios). Sí, esa persona que cuando presentas una idea, tiene la capacidad de encontrar todos lo inconvenientes posibles y predecir todas las catástrofes que ocurrirán si la llevas adelante.

Cómo reconvertir al "Grinch" de tu empresa - Lanzadera

Cómo reconocer al Grinch

Muy fácil, seguramente ya lo tienes en la cabeza pero si no, quizás te suenen algunos de estos comportamientos. Odia la Navidad, las Pascuas, el puente de diciembre «nunca cae en buena fecha» y la virgen de agosto le parte el verano. El frío del invierno le amodorra y el calor insoportable de agosto no le deja concentrarse. Las rebajas le agobian y la nueva temporada es demasiado cara.

Nada nunca le parece bien y, además, todo buen Grinch sufre de un terrible y avanzado sincericidio que le invita a decir cualquier pensamiento por muy ofensivo que pueda ser, bajo el firme compromiso de que es siempre una «persona sincera que dice lo que piensa».

No hay manera de acertar pero, sin embargo, hace bien su trabajo, aporta soluciones y acaba haciendo las cosas con un buen resultado.

Como reconvertir al Grinch de tu empresa

Si lo tienes identificado, quizás esté en tus manos reconvertirlo y conseguir que vea el lado bueno de la Navidad aunque solo sea por los festivos que nos regala y que entienda que las rebajas son el mejor momento para comprar la nueva temporada (un comportamiento clave a la vez que imposible de evitar de las personas que somos optimistas).

No juzgues

Cada persona es un mundo y no puedes pretender que todos reaccionen como tú lo harías o juzgar en negativo todo aquello que sea diferente a como tú lo entiendes. Cada persona es distinta y tiene unas circunstancias personales y un pasado que le condicionan. Nadie quiere sentirse juzgado, tú tampoco, así que intenta evitarlo.

Las personas somos seres sociales que tendemos a juntarnos en grupos y buscar la aprobación de dicho grupo imitando conductas. Así que, que tú lo hagas es probable que fomente el que lo hagan también los demás.

Hasta el mismísimo Grinch tiene un pasado y una historia que le encogió el corazón a dos tallas más pequeñas.

Gestión de equipos - Lanzadera

Establece una relación basada en el dar/pedir

Primerísimo mandamiento de liderazgo que evitará incluso que nunca exista un Grinch en tu equipo.

Seamos realistas, si eres emprendedor, tu equipo, al menos al principio, no tiene más de 5 personas. Si uno de ellos es un Grinch...tienes faena. Clic para tuitear

Debes poner en marcha desde el principio, una relación en la que las reglas del juego estén muy claras. Siempre empezarás tú dando (dedicando tiempo a conocer, a escuchar, a motivar, a entender y a actuar en consecuencia a todo lo anterior) y después recibiendo de los demás, en la misma proporción (con compromiso, con dedicación, con pasión y con esfuerzo). Y ojo, esto no siempre ocurre, así que igual de bueno tienes que ser dando que pidiendo o exigiendo.

Ser capaz de explicar y centrar muy bien las expectativas con el equipo, soluciona muchísimos problemas.

Lo que no se explica, se interpreta (y ahí ya entra la capacidad de cada persona para montarse buenos guiones de películas de ciencia ficción dignos de merecer un Goya).

Se empático

Si te has curado de no juzgar y has puesto en marcha la infalible regla del dar/pedir, habrás tenido la oportunidad de descubrir por qué el Grinch odia la Navidad. El siguiente paso es fácil, se empático, conecta. Ponte en su lugar y hazle ver que lo estás haciendo pero que nunca eso se convierta en una forma de justificar su comportamiento ante los demás, o te crecerán los Grinchs por todas partes.

Ahora que entiendes su comportamiento y las causas, utiliza el arma más potente del ser humano, la inteligencia emocional para convencerle o mejor aún, para demostrarle (a poder ser científicamente) que se equivoca o que no está viendo algo importante.

Encuentra su motivación y poténciala

La gracia de establecer una vía abierta de comunicación y entendimiento, es encontrar aquello que le motiva y le apasiona. Aquello que le hace bajar el volumen de la vocecita interior que siempre ve el lado malo de las cosas. Si eres capaz de detectarlo, poténcialo, haz que sea parte de sus objetivos y su crecimiento profesional.

Hazle partícipe de las ideas, de la creación y de los procesos de construcción. Hazle saber que, si sabe gestionar sus opiniones sin ofender, son igual de válidas que las de los demás.

Cuando alguien se siente parte de algo, le cuesta mucho más «criticarlo».

Sé humilde y acepta tus errores ante él

Esta no es fácil, pero es importante que tu equipo vea como tú mismo te retractas y «te cambias de chaqueta» cuando es necesario. Si tú lo haces, ellos también lo harán y no se aferrarán a creencias u opiniones por orgullo. Demostrarás que no pasa nada por equivocarse, que errar es humano y que nadie tiene la certeza absoluta de nada.

Mostrarte vulnerable en esas ocasiones hará que también empaticen contigo y podáis hablar de igual a igual sin tener que demostrar constantemente nada a nadie.

Y colorín colorado… Ya te digo yo que con el Grinch no has acabado

Al final de los finales, el Grinch seguirá siendo verde pero, cambiarlo de color, nunca debió ser tu objetivo. Pero si has conseguido detectar y controlar la situación para que el ambiente sea más positivo, viviréis más felices y comeréis perdices.

Si lo conseguís y tenéis un gran proyecto entre manos, con un buen equipo que lo esté ejecutando, siempre puedes presentar tu proyecto a Lanzadera. Aquí la gestión de personas y el liderazgo son habilidades que potenciamos mucho en nuestras mentorizaciones.

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