Cinco cosas que jamás debes decir si quieres entrar en una aceleradora

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Estamos ya en el comienzo de nuestra cuarta edición, algo que para todos los que trabajamos en este gran proyecto es emocionante. Durante estos cuatro años hemos recibido y estudiado más de 9.000 proyectos, que se han traducido en más de 500 entrevistas, derivando en numerosas dinámicas de grupo, formaciones, reuniones, roleplays, consultas de referencias, etc.

Descubrir ideas y conocer personas es de las cosas más bonitas de este trabajo, pero seamos honestos, para todos los que vivimos de cerca el verbo “emprender”, y, sobre todo, para los que lo han probado en sus propias carnes, hay una serie de cosas que atentan contra la esencia de lo que implica llevar a cabo tu propio proyecto.

Hoy me permito la licencia de contaros, en forma de preguntas o comentarios que nos han realizado, algunas de las situaciones que hemos vivido en numerosas ocasiones y que creemos que hacen que un equipo o persona tenga el “no” directo para entrar en una aceleradora. ¿El motivo de ello? Porque la consecuencia inmediata que debería ocurrir al entrar en Lanzadera es precisamente que tu empresa se acelere lo máximo posible; y esto no ocurre por arte de magia.

aceleradora de empresas - lanzadera

1. “Perdona, ¿Cuál es el horario de oficina?”

Sí, lo que leéis. Esta ha sido una pregunta, escuchada con más frecuencia de la que nos gustaría, todavía en la fase de entrevistas. Así, para empezar, no creo que sea lo mejor que puedas decir para defender tu proyecto y si hay que explicarlo mucho…, mal vamos. El esfuerzo es imprescindible y también lo es tener claro que cuando uno es empresario, lo es los 365 días del año. Sé de muchos grandes emprendedores, que si leen esto estarán muy de acuerdo.

2. “Yo soy emprendedor, pero, por favor, ¡sin riesgo!

¿Cuánto dinero habéis puesto en el proyecto? Esta fue la pregunta que le hice a un equipo de emprendedores en una de nuestras entrevistas. La contestación fue “nada, estamos aquí para que lo pongáis vosotros”.

¡Emprendedores con red de seguridad, no, por favor! Quien más debe creer, arriesgar y apostar por el proyecto es el propio emprendedor. No puedes esperar a que los demás crean en el proyecto más que tú y mucho menos, estar totalmente tranquilo con ello. Si no pretendes asumir ningún riesgo por algo que es nada menos que tú sueño, nos das a entender que con el mínimo problema al que te enfrentes tirarás la toalla y, por eso mismo, creemos que es mucho más seguro apostar por el que sí arriesga. 

3. “Yo emprendo para ser rico“.

De verdad, créeme, existen mejores formas y mucho más sencillas para hacerse rico y famoso que emprender. Emprender es duro, requiere esfuerzo, alcanzar los objetivos es difícil y muchas veces frustrante, pero el camino es lo que motiva al buen emprendedor.

Entra en Google y verás que es más probable hacerse rico jugando a la Bonoloto que intentando sacar tu propia empresa adelante.

4. “EgoCEOntrismo”.
Dícese de ese sentimiento que se produce en un líder que proyecta que lo es absolutamente todo para la empresa. Le supone un imposible delegar en su equipo y suele rodearse de gente que no destaque demasiado (nos pondremos todo el equipo la misma camiseta con el logo de la empresa por si acaso).

No te equivoques, el equipo lo es todo. Sin duda, lo más inteligente a la hora de emprender, es encontrar personas que se complementen y que sean mucho mejor que el líder en aquello que saben hacer. Rodéate de gente más inteligente que tú.

5. “Yo es que lo quiero hacer bien a la primera, para hacerlo mal, no lo hago“.

Este mes ha venido a Lanzadera Íñigo Amoribieta a contarnos su experiencia y uno de sus aprendizajes con el que estoy muy de acuerdo y os quiero trasladar es: fracasa rápido y barato para rectificar cuanto antes y empezar una segunda vida.

Equivocarse sí, aprender de los errores también. El error como parte del aprendizaje. Equivócate en algo que sea barato, y fácilmente solucionable, aprende y corrige. No tengas miedo. Haz, avanza, ejecuta y corrige. Emprender es como ir en bici, si no pedaleas, te caes.

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